Corazón de pez, cuando son tantas las desilusiones que forjas una barrera de acero

By B. M. - febrero 17, 2019

Esta tarde vengo con una terapia propia. La idea de escribir la entrada se dió a partir de ciertos aspectos de mi vida, de hace ya tiempo. Alguien me había recordado esa parte de mí que hoy vengo a platicar. 

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-No lo entiendes.
-Si no me dejas entenderte, nunca lo haré.
-Nadie lo ha hecho, tu no lo harás.

Bueno, una conversación parecida me regresó hace aproximadamente unos tres años, cuando después de una muy dolorosa ruptura empezaba a salir al mundo de nuevo, me convertí en un corazón de pez. Recordando que, esa finalización de mi relación casi e come viva, y la desilusión y las ganas de querer de dejar pasar por experiencias dónde seguía siendo un chiste me hicieron cerrar el paso a cualquiera y no dejar que nadie tocando la puerta de mi corazón se le ocurriera pasar como en casa. Cada vez que alguien intentaba conquistarme, me detenía en medio del camino, le miraba a los ojos y le decía

Aléjate, no sabes lo que quieres. Y si realmente sabes lo que quieres y me tienes, vas a quererme como soy y vas aceptar todas mis tormentas.

Claro que para muchos el camino sólo duró a la mitad, se espera que todos tengan conciencia, todos se vayan y así poder descartar fácilmente a las personas que no valen la pena y hasta cierto punto, sirve. Establecer ciertas cosas en ti para seleccionar a alguien es muy válido, yo las tenía y mis reglas eran exigentes. Para mí sorpresa, sí hubo alguien mucho después que decidió jugarsela por mí, porque como a todo, siempre existe una excepción. Para esa persona que juraba quererme totalmente, pudo estar a mi lado considerable tiempo para dedicarle un poco de confianza, el tiempo era crucial para la persona porque a diferencia de mi, el estaba más seguro de estar conmigo que yo con él, pero lograba avanzar pese a mi obstáculos y para cuando acordé, esa persona, después de yo a duras penas darle partes importantes de mi vida, estaba en la puerta de la salida y me decía adiós. Otra vez, se estaban yendo.

-Yo soy muy pesada, me vas a odiar, te vas a cansar de mí y finalmente vas a dejarme.
-No es así! no lo haré.

Si había tenido una decepción antes, y había "prevenido" otra situación similar bajo mi entonces actual forma de protegerme, había concluido que no funcionó toda mi estrategia y encima que seguía en el mismo lugar en una pesadilla peor. 

¡Esto no es nada justo! Te entregué mucho de mí, ¿no fue suficiente para ti? Siempre te dije que yo era así y que tenías que aceptarme, te dije que te ibas a cansar de mí, entonces ¿porqué decidiste conquistarme y después de eso romper esto?

-No se trata de eso, no se trata de que ya no te quiera, siempre fuiste tu y sólo tú, no importó si te aceptaba tal como eras, nunca iba ser suficiente para ti, todo este tiempo lo único que hiciste fue ponerme prueba tras prueba, me decías cosas, intencionalmente provocabas situaciones para que yo te dejara y me quedé, querías saber si era capaz de tolerar tu temperamento. Hoy, mírate, estás tan confiada en que voy a quedarme, en que voy a soportar otra más, ya no se trata de quererte o no, estas aprovechandote de lo que haría por ti. Esto no puede seguir, nunca fue algo de los dos, todo esto fue por ti. 

Así finalizó la conversación antes de irme enojada y decepcionada a casa. Aunque no significa que haya sido mi culpa, no lo fue(al menos no del todo). Sin embargo, aceptar mi parte de la culpa fue un hecho que me tomó meses. Aquellas palabras se habían adherido a mí y habían permanecido intactas, flotando levemente en mi pecho, esperando a que algún día pudiera comprender el error en mis acciones. Hasta entonces era un corazón de pez incomprendido para mis pretendientes. 

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¿Cuál es el punto al que voy con todo esto?
Más bien diría.. ¿Que fue lo que me mortificó a mí que hoy vengo a escribir en una entrada?

La incapacidad de crecer como persona, mi propia incapacidad en ese entonces. Cómo lo llegué a pensar, es correcto,  es valido tener condiciones y fundamentos para salir con alguien, esto lo entiendes porque lo entiendes! con el tiempo aprendes ciertas cosas invaluables, que en cada persona y en cada decepción vas conociéndote más a ti  sobre lo que buscas en alguien para un futuro, pero se vuelve sumamente delicado cuando tus defensas van más allá de lo necesario y éstas arrasan y empiezan a afectar a la otra persona, esto hace que naturalmente cualquier persona descarte estar con alguien que todo el tiempo está a la defensiva, porque no pueden contra la lógica de la persona, no pueden sentirse cómodos en una casa ajena a la que han ido y los dueños  imponen ciertas reglas exigentes(y que están en todo su derecho de hacer) para permanecer, sin embargo pese a las reglas, buscan algo cercano a ti, quieren una conexión íntima, dónde cada paso a prueba que das pueden presionar un botón de "error" y darte descargas eléctricas cada que falles en tu intento por incluirte.

Entonces.... las personas deciden salvarse a sí mismos antes que desfragmentarse y entregarse enteramente al mundo de alguien más que no está dispuesto a compartirlo y el peor del asunto, que no está dispuesto a conocer el tuyo y comprender el tuyo. Dónde con toda la pena, no te puedo decir y nadie te puede decir que vale la pena aceptar un amor así. Más, es una elección personal seguir.

Y si alguien decide hacerlo, no es nada del otro mundo, para mí también llegó alguien que aceptó todos "los términos y condiciones", alguien que aceptó mi corazón de pez.  Se cree ingenuamente que cuando activas este mecanismo de defensa, también eres consiente de cuando puedes desactivar el" modo", pero no es así. Eres oficialmente un corazón de pez.

Estaba leyendo un libro de Penelope Parker en un jardín alejada de casa hace unos dos años y medio, leía para curar mis heridas en silencio, en mi soledad, buscaba una respuesta a porqué de ser tan prevenida, habían logrado herirme nuevamente y porqué lo permití, lo que más me causó preocupación al intentar absorber los consejos de Penelope, fue la mortificación al leer un texto como el siguiente:

"Después de esa ruptura, después de que te dejen, después de esa gran herida, recupera tu vitalidad y vuelve a ser feliz, lo harás, sólo así ganas la batalla a tus dolores, sin embargo, deberás volver a confiar en el amor un día para poder aprender de tus errores"


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Me pensaba que yo hacía lo que Penelope decía, yo había confiado en las personas un poco y había resultado herida. ¿Que estaba haciendo mal?

Sí había vuelto a confiar, pero no del todo, mi defensa todo el tiempo estuvo alto, y reconocí finalmente que todo ese tiempo que compartí con la persona, había aprovechado mis letras chiquitas en el contrato de "terminos y condiciones" para manipular las situaciones  y controlar todo, porque sólo así, me sentiría segura de no volver a ser herida, había olvidado que la otra persona sentía también y que al igual que yo, se estaba arriesgando a ser herido. Había impedido a la persona sacar de mí algo positivo, me cerré a las posibilidades de superarme como persona y crecer, encerrandome en la idea de que esa personalidad que no me gusta nada de mí ni a los demás era algo que no se podía cambiar, ni permitirle a la persona llevar por una vez en su vida conmigo el control del timón y sorprenderme, que un día alguien tendría que aceptarme en mi necedad, en vez de yo intentar corregirme.  

Habría alguien que aceptaría mis defectos de nacimiento, mis defectos por costumbre, tal como lo es ser distraída, el ser ligeramente mala en los deportes, en el ser un poco presumida, pero no defectos como ser egoísta, el querer ser sólo yo y yo, algo que eventualmente perjudique mi persona y a la otra, defectos que yacen en todos y se van desarrollando no como parte de la persona, si no de forma negativa y permanente. Aunque no lo pidiera, habría de confiar nuevamente en alguien y me habría permitido sentir que yo por esa persona habría de superar mis propios errores y mis propios defectos sin que me lo pidieran, no sólo por esa persona, si no por mí, y que al final cuando no funcione lo nuestro( o en el intento si funcione), cuando llegue a ese limite nuevamente, habría de aceptar totalmente que todo fracaso había algo para comprender, mirar el horizonte y seguir. Que un fracaso no significa algo negativo totalmente,  y que me promete una oportunidad nueva de seguir y ver la vida. A todos nos duele equivocarnos, ¿eso está claro no? y más cuando se trata de alguien especial para ti. 

¿Y saben que se ocupa para poder confiar, romperse el corazón y aprender? Seguridad.

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